Un mundo desordenado

Un mundo desordenado

Un mundo desordenado

 

  1. Una vez más, los líderes de las principales economías del mundo se reunieron, ahora en la ciudad de Hamburgo, Alemania, con un sesgo de diferencias exacerbadas entre el proteccionismo salvaje de Donald Trump y la posición comunitaria representada por la canciller Angela Merkel. De la reunión de Taormina en Sicila al momento poco ha cambiado, como no sea la radicalización de las posturas. Parodiando el célebre libro de Henry Kissinger escrito en la posguerra (“Un mundo restaurado”) en el que se analizaba el orden mundial perfilado por el presidente Truman en tiempos de la Guerra Fría, el actual parece un mundo incierto y desordenado por los pasos de cangrejo asumidos por el presidente Trump.

Los temas de la cumbre pretendieron enfatizar la cooperación multilateral para enfrentar retos globales. Pero este propósito dista mucho de ser lo que está sucediendo, pues los Estados Unidos ahora difieren prácticamente en todos los frentes. La agenda consideró los temas de Combate al Terrorismo; Desarrollo Sostenible, Crecimiento y Comercio; Cambio Climático, Migración y tráfico de personas, inclusive el Empoderamiento de las mujeres.

  1. Sobre su encuentro con el presidente Enrique Peña Nieto, trascendió el desdén y displicencia conque el norteamericano obsequió al mexicano. Se habló del libre comercio y la negociación del TLCAN, pero la delegación norteamericana dejó correr un dicho al aire del presidente Trump en el sentido de que México pagaría por el muro, al señalar ante pregunta expresa con un “absolutamente” su convicción de que así serían las cosas. No obstante una débil aclaración del secretario Luis Videgaray en el sentido de que ni él ni el presidente Peña escucharon tal aseveración (en lugar de desmentirla con un “absolutamente no”), en los círculos de opinión y de prensa extranjera percibieron que Trump sí mostró los dientes, al menos como se infiere en la escasa cordialidad de las fotografías divulgadas.
  2. Esta situación contrasta con la del encuentro con el presidente Putin. Ahí se vio a un par de mandatarios cordiales, secreteando, además de los trascendidos señalando que Estados Unidos y Rusia habrán de cooperar más que buscar problemas donde no los hay, y en el caso de la injerencia rusa en las elecciones presidenciales norteamericanas, Trump se mostró satisfecho con las explicaciones de su contraparte en el sentido de que Rusia no había intervenido. De esta visión amigable de Trump con Rusia viene la desconfianza europea y alemana respecto de las intenciones del gobierno norteamericano, al insistirse en que Europa debe ver por sí misma antes que confiar en un aliado voluble.
  3. Sobre el tema del comercio, se insistió en el nuevo concepto de un comercio libre, pero también justo que ha impuesto el presidente Trump, con el peculiar entendido de “justicia” en el comercio que significa castigar a las economías que tienen déficit comercial con los Estados Unidos más allá de consideraciones de competitividad, eficiencia o innovación tecnológica.
  4. Respecto al cambio climático la perspectiva norteamericana es clara: se retiran del Acuerdo de París y están por relajar las normas y políticas restrictivas de carácter ambiental, en abierto rechazo a los criterios del cambio climático. Sobre el combate al terrorismo, el principal anuncio es la disposición de Rusia y los Estados Unidos de llegar a acuerdos en zonas conflictivas en Siria al tiempo que endurecer la posición contra el Estado Islámico. La trata de personas, por último, fue condenada y respecto de la migración, se insistió en que deberán considerarse las prevenciones antiterroristas en el flujo de migrantes a países occidentales. Nunca como ahora los Estados Unidos no tienen amigos, sólo intereses.

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