LO BUENO Y LO MALO ENTRE MEADE Y AMLO

PRI

Meade se ganó a López Obrador en el segundo debate. Pero el momento crucial se dio la noche de la elección.

José Antonio Meade se ganó a Andrés Manuel López Obrador durante la campaña. Antes ni siquiera habían coincidido. Lo más que se había dado entre ellos fue una conversación telefónica sobre un predio cuando AMLO ocupaba la jefatura del gobierno del Distrito Federal.

Después, ni por equivocación se cruzaron. Ni siquiera se encontraron por casualidad en algún aeropuerto –nos contó alguna vez Meade– en la época en que ocupó la secretaría de Desarrollo Social.

La primera vez que estrecharon sus manos fue en Tijuana, al término del segundo debate presidencial, en mayo pasado. Esa vez, durante el debate, ocurrió algo que no se vio en la transmisión televisada, pero con lo que el entonces candidato del PRI se ganó a Andrés Manuel. 

Resulta que tocaba ya la última intervención de los candidatos, esa donde cada uno cerraba con algún mensaje propio, y que se le cae al tabasqueño la cuartilla con su mensaje.

López Obrador dudó en agacharse a recoger el papel. No quería desaparecer de cámaras, como le ocurrió a Francisco Labastida cuando le pasó algo semejante durante uno de los debates. El de Morena hizo el intento de jalarlo con el pie, de medio alcanzarlo con la mano…, no había manera.

Meade se dio cuenta. Salió de su atril, recogió el papel y se lo dio al hoy virtual Presidente Electo.

“Gracias Pepe Toño”, le dijo AMLO. Ahí se lo ganó.

Al término del debate, Andrés Manuel se despidió de mano de José Antonio. Cosa que no hizo con Ricardo Anaya.

Y, por supuesto, si algo le reconoce el próximo Presidente de México a Meade es que hubiera salido, no sólo a reconocer su derrota, apenas transcurridos nueve minutos del cierre de las casillas el pasado 1° de julio, sino que hubiese mencionado además en su mensaje que las cifras favorecían a Andrés Manuel.

En pocas palabras, Meade anunciaba su triunfo, y con ello contenía además cualquier intento de negociación o de trabajo sucio por debajo del agua.

¿Cuál fue la parte más desagradable de Meade en la contienda en lo que a los de Morena respecta?

Sin duda, la acusación en contra de la ex comandante Nestora Salgado. Imputación (“secuestradora”) de la que nunca se retractó ni ofreció disculpas.

Otro momento desagradable fue cuando Meade acusó a AMLO de “mentiroso” por haber ocultado en su 3 de 3 porque no había incluido tres departamentos a su nombre. Tema también manipulado por el ex secretario de Hacienda.

Pero bueno, también López Obrador hizo lo propio. Entre son y chanza le advirtió lo que algunos tramaban desde las sombras: “¡Mucho ojo Meade, porque te quieren sacrificar!”

Y le lanzó sus pullas cuando lo quiso culpar de una gresca de un mitin: ¿Saben qué le mando a decir al candidato del PRI? ternurita, ternurita, apúrate porque te va a ganar Margarita“.

En fin, ese capítulo se cerró el viernes pasado con el encuentro entre ambos, a invitación del propio Andrés Manuel a desayunar en su casa; lo cual habla –sobre todo en el caso del tabasqueño- de una atención significativa. Personalísima.

“Nobleza obliga” explicaría AMLO, aunque algunos no comparten su actitud.

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GEMAS: Reaparece Ricardo Anaya después de un mes de su derrota. Él mismo subió al Face su foto con el dirigente del PAN, Damián Zepeda.

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