Lo que pasó después

Pasó

Lo que pasó después

Las elecciones de este domingo dejaron en claro una realidad contundente y dolorosa para las mujeres. El machismo, la misoginia y la construcción social son barreras reales, a veces físicas y siempre mentales, que impiden que las mujeres lleguen al poder.

Tras siglos de gobiernos encabezados por hombres, desestructurar la idea de que el poder es asunto de hombres resulta una labor pendiente, pese a que por esa “causa” han corrido ríos de dinero nacional, pero sobre todo de organismos internacionales, operados por organizaciones no gubernamentales para empoderar a las mujeres en política, más el porcentaje del dos por ciento o tres, como sucede en Oaxaca, y que los partidos políticos deben emplear para impulsar liderazgos femeninos, lo que no siempre sucede.

Ninguna mujer fue electa gobernadora, pese a que el intento que hicieron más de media docena de mujeres donde se eligió al máximo gobernante de una entidad. En Puebla operó una elección de Estado que pasó hasta hoy impunemente sobre tres candidatas; en Zacatecas el comité directivo estatal del PT dejó tirada al final del camino a su candidata; en Hidalgo se operó poco para que a la candidata le fuera mejor y en Aguascalientes se la cobraron al PRI. Ejemplos que sirven que mucho hay que hacer de estratégico para cambiar el fondo de este caldo político.

Para llegar al poder real nos falta mucho a las mujeres y hoy cuando la narco política está plantada, aunque digan lo contrario, nos falta mucho y se necesita mucho más que la Paridad, mucho más que un documento que nos diga el ABC de la violencia política, nos falta mirar el contexto y entender que los partidos políticos cumplieron, que como en el caso de Oaxaca, el IEEPCO se hizo de la vista gorda en algunos casos y que al final los resultados son los que tenemos. O cómo se explica usted que no tengamos ninguna mujer gobernadora y que llegar a la Presidencia de la República en el 2018 será destrabar todo un jeroglífico o que nos pase el tren encima como pasó en todas esas entidades donde no hubo una sola candidata a la gubernatura y que las que quisieron se fueron a casa pensando que “ahora sí para la próxima ya les toca”.

En Oaxaca de más de 700 candidatas que participaron en esta jornada electoral en la que se disputaron 195 cargos de elección popular, solo 54 fueron electas: 35 presidentas, 11 diputadas de mayoría relativa y ocho (seguramente) diputadas plurinominales.

Porcentualmente no se alcanzó ni el 30 por ciento, de manera global, ya que fueron electas en un 27.6 por ciento.

Por otro lado no se puede negar que hubo un avance, se dieron pasos pero no se alcanzó la paridad, aunque sabíamos que eso no iba a suceder al menos esperábamos que se acercara un tanto. En el congreso local habría 19 diputadas, 11 de mayoría y 8 de representación proporcional. Serán apenas cuatro más que en la LXII y tres más que en la LXI. Así la LXIII Legislatura estará compuesta por un 45 por ciento de mujeres.  Es decir, en ese espacio de gobierno la participación de las mujeres ha crecido paulatinamente. La pregunta es ¿qué resultados han tenido para las mujeres? No mucho.

Las integrantes de la LXII Legislatura que concluye sus funciones este año pasarán a la historia por patentizar que en Oaxaca la ciudadanía de las mujeres se divide en tres: las de primera, que pueden ser votadas y las que eligen a sus autoridades; las de segunda que eligen a sus autoridades pero no pueden ser electas, y las de tercera que no pueden ni elegir a sus autoridades y menos ser electas. ¿Y la constitución mamá? Decisión tomada a partir de recomendaciones hechas desde el gobierno Ejecutivo, la Secretaría de Asuntos Indígenas y desde el IMO, Adelfo Regino Montes y Anabel López Sánchez, funcionarios gabinistas que se encargaron de operar las tres condiciones de las oaxaqueñas, aunado a las torpezas de las diputadas del PRI, del PAN, y de los partidos chiquitos. Lo otro que opera en Oaxaca es el cinismo, porque pese a lo que hicieron ellas juran y perjuran que son paladinas de la democracia.

Lo otro son las presidencias municipales donde del total de alcaldías diputadas, las mujeres triunfaron en el 22.8 por ciento. Cierto eso  De 153 que se disputaron solo 35 mujeres fueron electas y a última hora Gloria Sánchez seguía en la incertidumbre total. Es importante decir que  el número de presidentas creció de manera importante en comparación con el trienio anterior al pasar de nueve a 35, eso es importante pero yo digo que insuficiente.

Y lo digo porque se reflejan varias cosas una de ellas que los organismos como el IEEPCO, los partidos políticos y las organizaciones con recursos millonarios para potenciar políticamente a las mujeres han fallado, eso sin contar el gris papel que en los últimos cinco años y medio ha desempeñado del Instituto de la Mujer Oaxaqueña.

En los próximos dos años veremos qué sucede con las 35 presidentas municipales, las 11 diputadas electas por mayoría y las ocho más que entraran, algunas viejas conocidas otras nuevas que tendrán que aprender rápido y ojalá aprendan lo bueno y no lo malo.

Y que gobiernen y legislen desde la perspectiva de género. Que contraten asesoras que realmente sepan del tema y que si no pueden porque tienen que distribuir el dinero entre sus amigos y familiares como siempre sucede, que en cada acto de gobierno, que en cada iniciativa por aprobar se pregunten ¿y esto sirve a las mujeres, y esto no violenta los derechos humanos de las mujeres? Algo han de cambiar.

Elecciones 2016

“Después de las votaciones me queda claro que: Oaxaca tiene historia, arte, gastronomía, paisajes, todo tipo de riquezas. Lo único que no tiene es remedio”. Esta frase lapidaria fue escrita y difundida en las redes sociales y es sin duda un gran editorial.

Las elecciones, fueron el ensayo de un crimen, pero no hay crimen perfecto. Lo supimos durante las campañas, el escandaloso caso de los videos donde la gente se llevaba despensas por miles…quienes promovieron el voto a cambio de dádivas como esas despensas que vimos en las redes o dinero, cubetas de pintura, material de construcción y hasta implementos agrarios, nada nuevo bajo el sol, solo que la practica se extendió a los otros partidos (PRD-PAN-Morena…), los partidos con mucho dinero, dinero que por cierto, vimos y escuchamos en algunas grabaciones venía de las arcas públicas…las personas detenidas cuando estaban dispuestas a “reventar” las elecciones, etcétera, etcétera. Más elocuente ¡nada!  Pero nada de nada. Las elecciones de 2016 en Oaxaca, caso que vemos de cerca, son las elecciones de la impunidad.

Criticable el actuar del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana, todo ese gigantesco aparato, cuyo conteo de votos fue tortuoso y lento. Al paso de los días pocos tenían claras las cosas. “Soy o no soy” se preguntaban algunos y algunas candidatas y nadie absolutamente nadie les daba certeza. Certeza que falta y que hace sobrar la inseguridad.

¿Y la Fepade? Bien gracias. Nada. Estas fueron unas malas elecciones para la historia de Oaxaca, porque el triunfo se ha sustentado, y en mucho, en la compra sutil y descarada de votos, en la retención de credenciales como se demostró en algunas comunidades…en las malas prácticas del viejo priismo que practica el nuevo priismo y que se extendió, reitero, entre los priistas que abanderaron las otras fuerzas políticas de la “oposición” (y ya vimos que no es un mal chiste).

Alejandro Murat es hoy el gobernador electo de Oaxaca y como todos sus antecesores ya cumplió con el ritual mediático: “investigará los casos de corrupción…no es venganza”, a eso se le llamaba cacería de brujas en los muy cercanos tiempos de Murat papá. El problema es que pese al saqueo del que ha sido objeto Oaxaca en los últimos 30 años, desde la existencia de los presidentes mexicanos tecnócratas a la fecha, ningún gobernador ha sido llamado ni siquiera para explicar el dispendio, las obras inconclusas, las acusaciones de cuentas bancarias y otros bienes en el extranjero. Nada. Nada de nada. Es decir, llamar a cuentas, como lo ha hecho Murat Jr. es gastar saliva y espacios mediáticos. Yo no le creo ¿y usted?

Los opositores que marchan para repudiar el triunfo de Murat señalan que “en una democracia seria no gobierna quien llega con apenas 18 por ciento del padrón electoral”. Lo cierto es que la participación del electorado apenas alcanzó para el 60 por ciento (dato del PREP). ¿Dónde estaba el 40 por ciento de quienes no fueran a las urnas el pasado domingo? Esa es la cuestión. ¿Qué hace la gente para no votar? ¿Qué explicaciones pueden tener quienes no votan?

Lo mismo me pregunto ¿qué se puede hacer con las y los candidatos que no hacen campaña? ¿Tuvieron recursos o no tuvieron? ¿Qué hará el IEEPCO al respecto?

Algunas de esas personas militan en el PUP ¿O alguien se enteró quien era la candidata a la presidencia municipal de Oaxaca? ¿Alguien supo quiénes eran las y los candidatos de Morena en las diputaciones? Algunos y algunas ganaron porque el efecto “Peje” es para terror del feminismo mexicano, el efecto “Peje”. La pregunta es ¿quién se quedó con todo ese dinero? ¿El dirigente del partido, el candidato a la gubernatura, quién? Porque lo cierto es que son miles de millones de pesos que algunos personajes se guardaron. Incluso hubo aspirantes del PRI que se fueron a su casa con los cuatro millones que les dieron a cada quien para hacer campaña y le hicieron al tío Lolo, el resultado: perdieron.

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