CÓMO SE ENTERÓ ANDRÉS MANUEL DE SU TRIUNFO

PRI

En Los Pinos nadie tenía el teléfono de López Obrador para comunicarle su triunfo. Hubo que conseguirlo a la hora de la hora para que el Presidente le llamara.

Ese domingo 1° de julio, López Obrador acudió a votar muy temprano –aguardó incluso a que abriera la casilla- y luego se cobijó en su casa ubicada en la delegación Tlalpan junto con su esposa Beatriz Gutierrez Müller y su hijo menor (11 años), Jesús Ernesto.

En Los Pinos, Luis Videgaray acompañaba a Enrique Peña Nieto.

A lo largo de la mañana el Presidente y el canciller habían recibido reportes de la elección. Para la una de la tarde, ya no les cabía duda. El resultado no sólo era ya irreversible sino que lucía apabullante: Andrés Manuel López Obrador había arrasado en la elección.

Había que hablar con él. Informarle para que se preparara.

Sólo que ninguno de ellos –ni el canciller, ni el Presidente, ni ninguno de sus ayudantes-, tenía el teléfono de AMLO, o más bien el de su casa, pues el de Morena no usa celular.

Videgaray se comunicó entonces con una Embajadora que, en otros momentos y desde el otro lado del Océano, había fungido como discreto puente con Andrés Manuel. Le dijo que tenían “buenas noticias” para el tabasqueño y que deseaban comunicarse con él.

La diplomática avisó a López Obrador de lo que se trataba y dio el teléfono de la casa de Andrés Manuel al secretario de Relaciones Exteriores.

Poquito después, pasadita la una y media y de la tarde, sonó el teléfono en la casa de AMLO. Lo contestó Beatriz.

Al otro lado de la línea escuchó una voz masculina decir:

¿Beatriz?  Habla Enrique Peña Nieto, cómo estás… Me gustaría hablar con Andrés Manuel

Se puso AMLO al teléfono y escuchó al Presidente decirle:

Andrés Manuel, hablo para felicitarte…

-Muchas gracias Presidente, me gustaría verlo pronto.

-Cuando tú quieras.

-¿El martes?

-El martes…, a las once.

-¿En Palacio Nacional?

-En Palacio Nacional, accedió Peña Nieto.

A partir de ahí comenzaría el frenesí. Poco tiempo tendría para quedar estupefacto y asimilar el momento, preparar sus discursos (el que dirigiría primeramente a la nación y luego del zócalo) y aguardar a que nada se interpusiera en el camino.

De hecho, no se atrevió a decir nada a sus colaboradores hasta casi las seis de la tarde, cuando se hallaban reunidos en el Hotel Hilton de la Alameda.

Les pidió subir a otro piso. Ya ahí, Olga Sánchez Cordero y Tatiana Clouthier se metieron a un cuartito y al poco ratito salieron eufóricas con la noticia: ¡En un momento (Ricardo) Anaya va a reconocer el triunfo de Andrés!

Los miembros del gabinete se instalaron frente a las televisiones –los demás bajaron a la sala de prensa- y cuál sería su sorpresa al ver aparecer a José Antonio Meade y escuchar su declaración.

Sucedió entonces lo que ya todos vimos: Llegó AMLO a la sala de prensa, leyó su discurso y se fue al zócalo a celebrar con la multitud su triunfo.

A las 12:30 de la noche, un pequeñísimo grupo fue convocado a casa de López Obrador a brindar por su triunfo. Entre ellos estaban –además de su esposa y de sus hijos-,  Ricardo Salinas Pliego, Presidente de Televisión Azteca; Olegario Vázquez Aldir, director general del Grupo Imagen Multimedia; Bernardo Gómez, co-Presidente Ejecutivo de Grupo Televisa; Alfonso Romo, jefe de gabinete; y Julio Scherer, próximo jefe jurídico de la Presidencia.

Brindaron con whisky y a cada uno de ellos agradeció Andrés Manuel su apoyo.

A las tres y media de la mañana que concluyó el convivio, el rostro de López Obrador era todo una sonrisa.

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GEMAS: Hoy, luego de tres intentos, Andrés Manuel López Obrador será declarado Presidente Electo.

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