Día Internacional de la Niña. ¿Una Fecha Inadvertida?

Día Internacional de la Niña

Día Internacional de la Niña. ¿Una Fecha Inadvertida?

El día de ayer 11 de octubre, más que haber “celebrado” el Día internacional de la Niña, se debió de reflexionar a fondo, respecto del estado de vulnerabilidad que ha vivido este grupo social durante años, dicho ejercicio no solo por parte de nuestros representantes, quienes en principio tienen el primer deber constitucional de difundir los derechos humanos consagrados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sino por la ciudadanía en general; no obstante ¿cómo hacerlo sin el previo conocimiento que ello requiere?

Afortunadamente, desde el Congreso del Estado de Tamaulipas,  la Diputada local Copitzi Yesenia Hernández García, representante del Distrito VIII, y por cierto, presidenta de la Comisión de la Niñez, Adolescencia y Juventud, hizo uso de la alta tribuna para declamar unas palabras que sin duda alguna invitaron a madurar aspectos puntuales sobre el tema, tales como: seguridad, pobreza, y violencia, en donde el punto de convergencia de una política política conjunta, obviamente radica en la idea del “Empoderamiento de la Niña”.

Para quienes lo desconocían, dicha fecha encuentra su antecedente en la resolución 66/170 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada el 19 de abril de 2011, y en la cual, se decidió formalmente designar el 11 de octubre como como “Día Internacional de la Niña”. Por lo tanto, no fue una cuestión de mera ocurrencia para ganar simpatías de tipo político en un momento determinado (no estoy diciendo que en México suceda), sino que su esencia rebasa los límites para llevar el tema a aspectos de orden mundial; es decir, que por su naturaleza ¡se ha convertido en un tema que preocupa a todos!

Cabe referir que lo anterior se recalca dentro de la la resolución antes señalada, en la invitación hecha a todos los Estados Miembros (incluido México), a las organizaciones internacionales, así como a la sociedad civil, a observar dicha fecha y crear conciencia sobre la situación de las niñas en todo el mundo.

Es entonces cuando las redes sociales, en un enfoque positivo, dieron cuenta de haber servido para difundir tan importante conmemoración, no obstante me he permití echar un vistazo sin poder haber encontrado infografía alguna que haya invitado a una verdadera concientización, ya sea por parte de las personas (artistas, y académicos principalmente), o bien, por lo que corresponde a los entes públicos a través de sus oficinas de comunicación social. ¿Una vergüenza? Me parece que sí.

He de señalar que datos duros de la Encuesta Intercensal 2015, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), revelaron que en el país residen 19.4 millones de niñas y adolescentes menores de 18 años, que sin tomar en cuenta el incremento que esto representará en 2020, ciertamente expone una cifra altamente elevada a la que en un ámbito interno, corresponde poner atención para procurar su libre desarrollo y la erradicación de prácticas que vulneren su dignidad.

Es así, que profundizando sobre el tema, observé que hace algún tiempo, el 9 de diciembre de 2015, para ser preciso, la Comisión para la Igualdad de Género, dictaminó a favor, el Punto de Acuerdo, cuyo objeto radicó en realizar acciones afirmativas a favor las niñas y las adolescentes, en el marco del Día Internacional de la Niñez.

Es importante mencionar, que el documento descrito se encaminaba a exhortar al Ejecutivo Federal, a la Secretaría de Salud, a la federación, a las entidades federativas, a los municipios, a las demarcaciones territoriales de la ahora Ciudad de México, y a los tres órdenes de gobierno, para que en sus ámbitos de competencia realizaran en adelante acciones afirmativas a favor de las niñas y las adolescentes.

Lo anterior sin duda alguna se convirtió en realidad y fueron exhortados los entes públicos antes señalados, no obstante dicen por ahí que “los exhortos son llamados a misa”.

¿Qué se debe entonces hacer? Francamente otro exhorto no será la solución, y menos ahora en el que cuestiones de índole electoral mantienen ocupados a nuestras figuras públicas, no a todos, porque como siempre afirmo, nunca falta el ofendido que sin llamarlo a la fiesta levanta la mano y se quema solo.

No obstante, considero se pueden encaminar buenos proyectos como ejercicios de participación para niñas y adolescentes en el ejercicio cotidiano de los poderes públicos, el reconocimiento de niñas destacadas en diversas actividades, la inclusión mediante un adendum del “Empoderamiento de la Niña” al actual Plan Estatal de Desarrollo, una buena política pública conjunta y especialmente trazada, etc.

Finalizo pues mi intervención, señalando que quien hoy no crea en la trascendencia que conlleva el tema de la protección y empoderamiento de las niñas, está únicamente orillándonos como sociedad al fracaso.

Así que a poner manos a la obra, a difundir el tema, a opinar objetivamente, y como lo dijo la Diputada Copitzi “Hagámoslo por su felicidad…Hagámoslo por su sonrisa”.

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