Alcoholímetro impune

Clero

Alcoholímetro impune

El jefe de gobierno, o lo que queda de él, decidió utilizar las fuerzas represivas de su marioneta Hiram Almeida Estrada para realizar una cacería de automovilistas, en el Día del padre.

A partir de las 10 de la noche colocó varios puestos de alcoholímetro, entre ellos uno en la esquina de División del Norte y Miguel Ángel de Quevedo, que se convirtió en una pesadilla para los habitantes de dicha zona, quienes al parecer no tienen suficiente castigo con la inseguridad como para que escojan esa esquina que muchos uniformados ya conocen muy como un campo de batalla contra los automovilistas. Los esbirros de Hiram Almeida se colocan todas las mañanas junto a una dulcería en la Calle de División del Norte y Miguel Ángel de Quevedo para extorsionar automovilistas, sin que haya poder humano que les restrinja la comisión de delitos cometidos contra la población.

La noche del domingo 19 de junio, día del padre, la patrulla 516-S2. Taxqueña se colocó en ese crucero con el pretexto del alcoholímetro y de salvar vidas. A las personas que detectaba con exceso de alcohol, las arrinconaba en una calle de tránsito local llamada Norte, donde se arreglaban con los conductores que no pasaban la prueba.

Desde esa hora comenzó el tránsito a hacerse cada vez más pesado, y las emisiones de contaminantes, que dice Mancera le preocupan tanto, aumentaron desproporcionadamente. El ruido de los motores y de los cláxones mentándole la madre a los policías fueron tantos que de dos carriles que habían cerrado, aumentaron el retén a toda la calle, como signo de prepotencia y de la regla de sus superiores para que la población se acostumbre a la militarización de la ciudad.

El crucero se volvió intransitable incluso para los peatones que debían estar sorteando a los vehículos para poder trasladarse de un lado a otro. Porque el cierre de División del Norte, de sur a norte fue total y todos los automovilistas, incluyendo a choferes de transporte público, eran sometidos a esa prueba que seguramente le dejó muy buenos dividendos a los tripulantes de esa patrulla.

Pareciera una venganza del jefe de gobierno contra la población por no haber favorecido con el voto al PRD, o a lo que queda de este grupo de tribus que apenas puede sostener su registro a base de coaliciones electorales.

Se trataba de un día en el que seguramente tuvieron mucha clientela los extorsionadores de Hiram Almeida, porque muchos de esos automovilistas venían de celebrar el día del padre.

Contaminan, extorsionan, roban, impiden el libre tránsito, corrompen, agreden, ofenden, y todavía dicen tener la razón. Lo cierto es que no se veían automóviles detenidos, daba la impresión de que todos se arreglaban con los uniformados.

El oportunismo, la alevosía y la prepotencia de la policía de la capital del país contra la población sigue avanzando a pesar del descontento que crea entre la población su simple presencia, la cual sabemos todos que no es para proteger al a población sino para perpetrar un delito contra ella, como el que aquí se narra.

Sin duda la SSP tuvo la noche del 19 de junio altas ganancias económicas, y los habitantes de esa parte de la ciudad una pesadilla que duró varias horas. Así quiere Mancera concursar en alguna contienda pero ni siquiera por la de la dirigir el tránsito.

Pareciera que el simple rumor de que Mancera se va a hacer campaña en poco más de un mes, desató el hambre por asaltar a los conductores de la capital y uno que otro del interior que sorpresivamente es asaltado por los uniformados.

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